De Modelos y Conductistas… El impacto en la Gestión Organizacional

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De Modelos y Conductistas… El impacto en la Gestión Organizacional

«Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Albert Einstein 

 

La nueva (que ya no es nueva) Estructura de Alto Nivel propuesta por la International Organization for Standardization (ISO) en el 2012 ordenó, para cada una de las nuevas normas o revisiones de las vigentes, un marco, en donde las organizaciones son invitadas a integrar elementos que hacen al desarrollo organizacional. En el caso de las normas agrupadas dentro de las de gestión (administración) se logró integrar temas que hacen al análisis del contexto y a la gestión del riesgo, entre otros, como así también el liderazgo.

Esta integración, de la Estructura de Alto Nivel, en el caso puntual de la Norma ISO 9001, posibilitó la incorporación de las cuestiones de negocio en el desarrollo de un Sistema de Gestión de Calidad, el cual pudo derivar (muy distinto a “derivó”), en que este estándar se transforme en una herramienta que pueda ser utilizada como integradora de otros sistemas de gestión (ej.: finanzas, recursos humanos, contable, medioambiente, seguridad, salud, etc.), dando origen a un Sistema de Gestión Organizacional, definiendo como objeto, el motivo que da vida y muerte a una organización, el Sr. Cliente.

A mi modo de ver y de analizar esta situación de “no cambio” en la utilización de esta herramienta de gestión organizacional, a más de siete años de haber analizado el primer borrador, habiendo tenido la posibilidad de capacitar sobre la misma, implementarla y de acompañar en transiciones de organizaciones públicas y privadas, entiendo que el motivo se origina en los “Modelos y Conductistas” en la materia, que, lisa y llanamente, como suele sucederles, sufren de miopía y se ven atraídos por resultados, individuales, de corto plazo.

Las organizaciones de formación “referentes” en Argentina han resuelto la propuesta de la versión 2015 de la Norma ISO 9001 bajo una estrategia de “lo que se le agrega respecto a la versión anterior (de 2008)”, en lugar de profundizar la propuesta y su iniciativa de cambio, lo cual, proponía un todo resuelto en diez capítulos y una columna vertebral para el desarrollo y fortalecimiento competitivo de nuestras organizaciones, desde un marco de gestión, con una fuerte impronta en el liderazgo y en análisis del contexto externo e interno, derivando en acciones de oportunidad y de tratamiento de riesgos, en beneficio de obtener valor para el Cliente y, como consecuencia, en la oferta.

Sin lugar a dudas, este cambio iniciado en el 2012, resuelto por organizaciones de más de ciento cincuenta países, fue simplificado por las mismas “Modelos” de siempre, que se ven sumamente atraídas por las ideas de Skinner y por su necesidad de statu quo.

El conductismo, pedagogía sumamente interesante, pero a veces limitante en manos de algunos Modelos, no brindó la posibilidad a construir, ni a que nuestras organizaciones (en particular las MiPyMEs) obtengan los beneficios de que este estándar internacional, se convierta en una herramienta de gestión, sencilla, que le permita, a cada organización, normalizar sus procesos, para que luego puedan ser implementadas alternativas superadoras como las propuestas por la metodología Lean Manufacturing (y todos sus derivados: Lean Office, Lean Management, etc.), Six Sigma, Programas 5s, Kanban, VSM y un sinfín de alternativas que encuentren en un Sistema de Gestión de la calidad, su necesidad y fuente de implementación y seguimiento.

Las MiPyMEs Argentinas cuentan con rol socio-económico preponderante y, en lo que va de este milenio, ha incurrido en las mismas destacadas fortalezas y perniciosas debilidades, lo cual me resulta sumamente preocupante y me permito preguntar e invitarlos a pensar, que pasaría si cambiáramos los Modelos, si sus sellos y marcas dejaran de ser importantes, y si nos permitiéramos no ser conducidos por los mismos y empezáramos a construir de manera cooperativa… Quizás y solo quizás, tendríamos la posibilidad de tener un desarrollo competitivo, resolviendo lo que estos “Modelos y sus Conductistas” no ha logrado definir el ¿cómo hacer? en estos últimos veinte años.

La conclusión es sencilla, pero de un quehacer complejo, fundada en un construir conjunto y colaborativo. Ya conocemos las recetas y resultados de los modelos actuales, es hora de cooperar, de buscar nuevas formas, de crear propuestas con nuevos jugadores, de dejar sellos y ver contenidos, renunciando al individualismo rentable de corto plazo y construyendo un beneficio social, conjunto, de largo plazo.

 

Lic. Julián Candermo

 

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